
La familia es iglesia doméstica.
Su misión... guiar, enseñar y santificar a sus miembros.
1.- ANALISIS DE LA REALIDAD
En busca de un modelo de familia.
Las revistas femeninas gustan de hacer reportajes de las grandes personalidades y saben que a sus asiduas lectoras les agrada enterarse de cómo son las familias de los astros del espectáculo o de la política. Lamentablemente las familias de esas luminarias no suelen ser un ejemplo de familia bien constituida y resultan ser un pobre modelo para imitar.
Tampoco son modelo las familias que nos presentan la televisión o el cine. Tal pareciera que lo normal en nuestros días es la desavenencia y la infidelidad.
Los matrimonios jóvenes necesitan modelos de familias qué imitar. Si sus padres constituyeron una bella familia, más o menos ellos sabrán qué hacer con la propia: pero, ¿si provienen de una familia desintegrada? Se ha comentado que los hijos de padres separados son los más propensos a la separación.
No basta decir que la familia anda mal; es necesario dar a las familias un ideal de vida. Esa es una de las misiones de las familias cristianas: ser testimonio.
2.- DOCTRINA
“Jesús volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su Madre guardaba fielmente en su corazón todos estos recuerdos. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia tanto para Dios como para los hombres“ (Lc 2, 51-52).
“Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella” (Ef 5, 25).
“La familia cristiana constituye una revelación y una actuación específica de la comunión eclesial; por eso… puede y debe decirse Iglesia Doméstica. Es una comunidad de fe, esperanza y caridad, posee en la Iglesia una importancia singular como aparece en el Nuevo Testamento” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2204)
3.- REFLEXIÓN
Figura del amor de Cristo a su Iglesia.
En el sacramento del Matrimonio, el signo lo constituyen los esposos mismos; son signo del amor de Cristo a su Iglesia, a la que se compara con una novia.
Si los esposos viven su matrimonio ante Dios, hacen presente a Cristo en su vida y en el mundo. Su amor conyugal puede compararse con una Eucaristía celebrada permanentemente en la que ellos son los sacerdotes para hacer presente a Cristo en su familia.
Ese es uno de los motivos de la indisolubilidad del matrimonio cristiano: la infidelidad de alguno de los cónyuges destruiría el signo del que nos habla de Cristo, siempre fiel a su Iglesia. Cuando los esposos se aman, el signo resplandece y convierte su familia en un templo donde se alaba el Nombre de Dios.
Un ideal de familia: ser Iglesia Doméstica
La Iglesia Católica es, también, una familia: la de los hijos de Dios.
La familia es, también, una Iglesia: la iglesia doméstica, asamblea y comunidad que cumple, en pequeño, la triple misión de la Iglesia Universal: guiar, enseñar y santificar.
La familia es una comunidad de amor. Fundada en el amor de los esposos (que ha sido santificado por el Sacramento del Matrimonio y signo del amor mismo de Jesús) tiene como misión propia engendrar, con amor y responsabilidad a los hijos, don único, irrepetible y óptimo de Dios, con los que los padres establecerán una relación de amor responsable y de generosa donación.
Los hijos, guiados por sus padres, aprenden en su familia cómo comportarse cristianamente en su mundo en el que hacen presente a la Iglesia evangelizadora.
Enseña:
La familia es la escuela de la fe donde los hijos la aprenden, captada casi intuitivamente, de las actitudes de los padres y la escucharán una y otra vez de los labios paternos a través de la cuales Dios mismo habla. Así cumplen los padres su misión profética. La fe, en la familia cristiana es vivida más que aprendida.
Santifica:
Cristo, único Sacerdote, hace a todos los fieles cristianos partícipes de su sacerdocio, comunicándoselo en el bautismo y haciendo de ellos un pueblo sacerdotal. Es el sacerdocio laical.
En la familia, los padres ejercen su sacerdocio santificándose y santificando a sus hijos, no solamente cuando presiden la oración familiar o bendiciendo, sino a través de todo acto bueno que alabe al Señor. Toda la vida de una familia cristiana es un salmo de alabanza agradable a los oídos paternales de Dios. Dichosos los padres que saben infundir en sus hijos la decisión de ser santos.
La Iglesia colabora con los padres en su labor santificadora mediante los Sacramentos.
Iglesia Misionera, Familia Misionera
Así como toda la Iglesia recibió de Jesús la misión de ir y predicar, así también la familia, iglesia doméstica, tiene que ser misionera.
Ante la descristianización de la vieja Europa, Juan Pablo II ha enviado familias completas a evangelizar, sobre todo dando testimonio de vida en los lugares en los que se ha perdido la fe.
Ciertamente no es necesario ser enviados a otros lugares para ser familia misionera, basta el tener conciencia de querer serlo y dar testimonio de los valores cristianos con valentía.
Las familias en las que tanto los padres como los hijos tienen una labor apostólica en la comunidad, nos enriquecen con su ejemplo misionero.
¡Que Dios no dé muchas familias así!
Y que sepamos apreciar las que tenemos.
Familia: Seminario
Seminario significa el lugar donde se guardan las semillas. La familia cristiana es un seminario de vocaciones tanto para la vida sacerdotal y religiosa como para la vida del matrimonio cristiano.
En el hogar nacen las vocaciones.
Los padres cristianos, con su oración y con su ejemplo, consiguen de Dios la vocación cristiana. Él es el que llama a los hijos que Él quiere.
COMPROMISOS:
1. Después de un diálogo familiar, proponerse a vivir como Iglesia Doméstica cada una de las familias.
2. Los esposos, propónganse ser más conscientes de que con su amor hacen presente a Cristo en el propio hogar y en el mundo.
3. Ser familia misionera en su comunidad humana.
4. Orar con frecuencia por las vocaciones cristianas de sus hijos.
5. Observar los valores de la Iglesia Universal para vivirlos en nuestra Iglesia Doméstica.
Tomado de Temas para reflexionar en grupo 6
Pbro. Sergio Guillermo Román del Real